Ciudad de Guatemala, 15 octubre (Diestra).- Guatemala cumplió este domingo 14 días con sus principales carreteras bloqueadas por manifesetantes que exigen, en primer lugar, la renuncia de la fiscal general. María Consuelo Porras, situación que mantiene a la población en vilo porque no saben qué pasará en las próximas horas en un país donde la mayoría de sus habitantes paga las consecuencias.
Cientos de familias de la capital se quejan de la falta de agua. «Nosotros esta semana tuvimos que comprar una pipa -un camión- porque no tenemos agua», dijo a Diestra La Revista un vecino de una colonia aledaña al Anillo Periférico de la capital, uno de los escenario de los bloqueos que comenzaron el pasado 2 de octubre.
Pero tampoco tienen el vital líquido en colonias de la zona 18 de la capital, en donde una familia espera con ansias que llueva para conseguir agua para por lo menos usar en el sanitario. «Si no tenemos que ver qué hacemos porque los camiones no han venido», lamentó una familia.
El presidente Alejandro Giammattei había advertido del desabastecimiento del agua en la capital debido a la ocupación de la empresa Xayá Pixcayá que está ubicada en el municipio de Zaragoza, en el departamento occidental de Chimaltenango, pero los las autoridades indígenas de 48 Cantones de Totonicapán, afirmaron el sábado que ellos no tienen nada que ver con la toma de la planta.
Ese es solo una parte del impacto de las manifestaciones callejeras que afronta el Gobierno a tres meses de entregar el poder.
Los mercados se abastecieron este fin de semana, pero solo abrirán dos días. Los precios de los productos de la canasta básica siguen al alza no solo porque el transporte no ha podido circular, sino porque también se ha escaseado el combustible por los bloqueos.
Las pérdidas económicas en el sector productivo del país son incalculables y estudios preliminares estiman en millones de dólares por falta de exportaciones y de importaciones, el impago de impuestos y la falta del retiro de los productos de los puertos para entregarlos a las empresas.
NADIE QUIERE PERDER
La crisis se agudiza al grado que ya se han dado agresiones, algunas de las cuales se dirimirán ante la justicia, pero ninguno de los bandos quiere perder en esta batalla política para ponerle fin a la situación que se vive en Guatemala.
El mismo presidente ha apelado a los manifestantes y les ha pedido «por favor» que levanten los bloqueos no solo por ser «ilegales» sino porque ponen en peligro la vida de los guatemaltecos por falta de acceso a la salud la justicia, la seguridad y al trabajo.
Sin embargo, las comunidades indígenas y sus autoridades se mantienen firmes y aseguran que no levantarán las protestas hasta que sus demandas sean atenidas y que además de la renuncia de la fiscal general, incluye la el jefe de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI) y la del juez Fredy Orellana por atentar contra a democracia y por ser «corruptos».
Giammattei también ha enviado oficios a los responsables de la Corte de Constitucionalidad (CC), de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y al Ministerio Público (MP) para que se reúnan con los líderes de las protestas, ya que él no tiene facultades legales para pedir la renuncia de la fiscal, según lo ha explicado en mensajes a la nación.

CONTRA LOS BLOQUEOS
Este domingo decenas de ciudadanos se manifestaron en la Plaza de la Constitución para rechazar los bloqueos porque les afecta su derecho de locomoción y no los dejan ir a trabajar.
Con sendos carteles, los opositores a las protestas que realizan las comunidades indígenas, respaldadas por universitarios, entre otros, estos guatemaltecos señalaron de «terrorismo» a quienes mantiene bloqueada la red vial, y se suma a otras manifestaciones que han realizado otros grupos en la ruta a El Salvador.
La Cámara de Comercio Guatemalteco-Americana advirtió que de continuar la situación en el país centroamericano, los daños causados a la economía serán «irreversibles».

