El expresidente boliviano, prófugo de la justicia, impulsa protestas y exige elecciones anticipadas mientras Bolivia enfrenta desabastecimiento, violencia y una de las peores crisis económicas de las últimas décadas
Por Diestra La Revista
Bolivia atraviesa una de las etapas más delicadas de los últimos años. Las carreteras amanecieron este domingo con al menos 59 bloqueos instalados en seis de las nueve regiones del país, principalmente en la zona andina, luego del fracaso de un segundo operativo policial y militar que intentó despejar una de las principales rutas tomadas desde hace 19 días por grupos afines al expresidente Evo Morales.
La tensión política aumenta mientras Morales, prófugo de la justicia boliviana, continúa llamando a la presión social y a elecciones anticipadas en un plazo de 90 días, en un abierto desafío al gobierno del presidente Rodrigo Paz, quien apenas lleva seis meses en el poder tras haber sido electo democráticamente.
“Paz tiene dos caminos: una decisión suicida, militarizar, o la pacificación y elecciones en 90 días”, declaró Morales durante su programa semanal transmitido por la radio cocalera Kawsachun Coca, desde la región donde permanece oculto para evitar enfrentar el proceso judicial en su contra por presunta trata de personas.
El exmandatario es señalado de haber mantenido una relación con una menor de edad durante el tiempo en que ejercía la presidencia del país. Las autoridades sostienen que Morales no se presentó al juicio correspondiente y actualmente permanece refugiado en bastiones cocaleros bajo protección de grupos afines.
Bloqueos, dinamita y desabastecimiento
La situación ha comenzado a golpear severamente a la población boliviana. Desde hace tres semanas, decenas de carreteras permanecen bloqueadas, especialmente las rutas que comunican con La Paz, provocando escasez de alimentos, combustibles y medicinas, además de un incremento en los niveles de inflación y desesperación ciudadana.
El sábado, el gobierno lanzó el operativo denominado “Corredor humanitario con banderas blancas”, con el objetivo de habilitar la carretera de 227 kilómetros entre La Paz y Oruro. Sin embargo, los manifestantes respondieron utilizando piedras, barricadas y cargas de dinamita contra los agentes y vehículos oficiales.
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, informó que la caravana oficial sufrió al menos tres emboscadas y que incluso su vehículo fue atacado con piedras que destruyeron el vidrio trasero de la unidad. Horas después del paso de maquinaria pesada, los bloqueadores volvieron a llenar las carreteras con troncos, tierra y piedras.
El gobierno de Rodrigo Paz sostiene que detrás de las protestas existe una estrategia organizada por Morales y sectores radicales del Movimiento Al Socialismo (MAS) para intentar desestabilizar al país y forzar la caída anticipada del mandatario.
Un país agotado por la confrontación política
Bolivia enfrenta además la peor crisis económica en aproximadamente 40 años, marcada por escasez de dólares, debilitamiento institucional y alta inflación. El propio gobierno ha señalado que gran parte de la crisis fue heredada tras dos décadas de administraciones vinculadas al MAS, partido fundado por Morales.
La situación también reabre el debate sobre el impacto de los modelos políticos de izquierda radical en América Latina. Diversos sectores consideran que la región ha sufrido una profunda degradación institucional bajo gobiernos vinculados al socialismo o al populismo de izquierda, donde la inseguridad, la corrupción y el debilitamiento del Estado terminan afectando directamente a la población.
Los casos de Chile, Ecuador, Colombia, Brazil, Nicaragua y Guatemala son mencionados frecuentemente dentro del debate regional como ejemplos de gobiernos que no lograron responder eficientemente a las demandas ciudadanas de seguridad, transparencia y estabilidad económica.
Para numerosos analistas, lo más preocupante es el debilitamiento de las instituciones y la creciente penetración del crimen organizado en estructuras políticas y sociales de distintos países latinoamericanos.
La democracia bajo presión
Mientras Bolivia continúa paralizada por los bloqueos y la incertidumbre, aumenta la preocupación de que el país vuelva a entrar en un ciclo de confrontación permanente, violencia política e ingobernabilidad.
Sectores ciudadanos consideran que el presidente Rodrigo Paz no debe dejar margen para nuevas acciones de presión impulsadas por Morales y grupos radicales que buscan imponer condiciones fuera del marco democrático. Otros, sin embargo, advierten que cualquier exceso represivo podría agravar aún más la crisis.
Por ahora, Bolivia permanece atrapada entre una economía debilitada, carreteras cerradas y una confrontación política que amenaza con empujar nuevamente al país hacia una etapa de profunda inestabilidad. En conclusión, Evo Morales evidencia, de nuevo que si no lo eligen él arrebata, aunque ahora el pueblo boliviano lo rechaza por ser el artífice de la debacle de un país como Bolivia, sumido en la confrontación y pobreza.


