Redacción: Diestra La Revista
CIUDAD DE MÉXICO — El desarrollo de una Moneda Digital de Banco Central (CBDC) en México —conocida informalmente como el «peso digital»— se encuentra bajo un esquema de estudio y análisis técnico, sin una fecha establecida para su puesta en circulación.
A pesar de las proyecciones gubernamentales iniciales que anticipaban su lanzamiento, el Banco de México (Banxico) mantiene bajo reserva el presupuesto definitivo y el calendario oficial de implementación.
La institución prioriza la solidez de sus plataformas actuales de pagos electrónicos de bajo costo como CoDi y DiMo, las cuales procesan transacciones de manera inmediata y segura en el mercado doméstico.
El Banxico mantiene el proyecto bajo un monitoreo cauteloso ante la ausencia de un marco regulatorio global uniforme para las CBDC. El reto prioritario del ecosistema digital mexicano radica en integrar a la población que carece de servicios bancarios tradicionales.
El banco central ratificó su política de mantener una distancia saludable respecto a los activos virtuales privados, como las criptomonedas, confirmando que estas no tienen curso legal en el territorio nacional.
La autoridad monetaria mexicana no ha detenido sus evaluaciones y se ha integrado formalmente al Proyecto Ágora. Esta iniciativa, coordinada por el Banco de Pagos Internacionales (BIS), funciona como un laboratorio internacional donde bancos centrales ensayan la operatividad técnica, la ciberseguridad y la infraestructura necesaria para emitir dinero digital seguro. El peso digital, cuando se concrete, está diseñado para tener el mismo valor de cambio y respaldo que los billetes físicos tradicionales.
El Proyecto Ágora es una iniciativa de experimentación financiera coordinada por el Banco de Pagos Internacionales (BIS) en la que participa activamente el Banco de México. No busca emitir una criptomoneda, sino rediseñar la infraestructura financiera internacional.
Su núcleo técnico consiste en integrar de manera digital e interconectada el dinero mayorista de los bancos centrales con los depósitos tokenizados de la banca comercial dentro de una misma red programable de infraestructura tecnológica.
Utiliza contratos inteligentes (smart contracts) para automatizar procesos financieros internacionales complicados. Esto permite la liquidación atómica, asegurando que los pagos cruzados internacionales multi-divisa se completen simultáneamente bajo un esquema seguro de «todo o nada», operando las 24 horas y los 7 días de la semana.
El Banco de México forma parte del grupo exclusivo de siete bancos centrales globales (junto a la Reserva Federal de Nueva York y el Banco de Inglaterra) que prueban la viabilidad regulatoria y de ciberseguridad del sistema, evaluando cómo agilizar los flujos financieros de comercio exterior y remesas internacionales de forma rápida y barata.
El marco legal emitido por el Banco de México y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) mantiene un criterio restrictivo de sana distancia para proteger la estabilidad financiera del consumidor.
Sin estatus de moneda de curso legal: Las criptomonedas privadas (como Bitcoin, Ether o stablecoins) no son consideradas monedas de curso legal ni divisas extranjeras bajo las leyes del país. No existe ninguna garantía gubernamental de respaldo sobre los fondos invertidos en ellas.
Las instituciones de crédito y bancos comerciales regulados tienen estrictamente prohibido operar, custodiar, ofrecer o financiar transacciones al público general con activos virtuales directos. Se sanciona a cualquier banco comercial que intente habilitar cuentas directamente vinculadas a criptoactivos privados.
Banxico permite el uso de la tecnología que soporta a estos criptoactivos (como el blockchain administrativo) siempre y cuando se emplee exclusivamente para los procesos tecnológicos internos de las instituciones financieras, requiriendo una autorización expresa y bajo la condición estricta de que el riesgo no impacte directa o indirectamente al cliente final.