Gobierno de Trump informa a tribunales de EEUU sobre a quién reconoce como el “gobierno de Venezuela” a efectos legales
Por EDGAR C. OTÁLVORA|Diario Las Américas|Miami, FL:
Cinco líneas de acción desde EEUU están coincidiendo para crear un nuevo cuadro político ante el continente y de hecho ante Venezuela.
Uno. Desde por lo menos diez años atrás, los planificadores militares de EEUU han insistido en la necesidad de establecer una presencia naval sostenida y creíble en el Hemisferio Occidental para compensar y evitar la presencia y proyección de potencias extrarregionales. Los informes anuales ante el Congreso de los sucesivos comandantes del Comando Sur dejan constancia de esa orientación. El 12JUL08 fue reactivada la IV Flota de EEUU bajo la jefatura del Comando Sur. El 01ABR20 Trump anunció el envío de una flotilla naval al Caribe definida por la Casa Blanca como una operación antinarcóticos, pero que se compadecía con los planes de asignación de naves a la IV Flota predefinidos por los planificadores militares.
Dos. El 20ENE25 se produjo en EEUU algo más que un cambio de gobierno. Con Trump ha llegado a la Casa Blanca un grupo de ideólogos con visiones jurídico-políticas que procuran fortalecer la figura presidencial y el alcance de su poder de acción tanto interna como externa. Esas corrientes estuvieron muy activas en el proceso de formulación del plan para regresar al gobierno y en la definición de políticas a ser ejecutadas y que ellos mismos ahora están adelantando. Denominados como originalismo, neooriginalismo, radicalismo constitucional, teoría del ejecutivo unitario y otras variantes que quedan reflejadas en las más de 200 órdenes ejecutivas que Trump ha firmado desde enero hasta mediados de septiembre.
Tres. El discurso de hacer “nuevamente” grande a EEUU, reindustrializarla, que recupere liderazgo tecnológico y otras aspiraciones, tiene su inevitable contenido geopolítico. El interés en el territorio de Groenlandia, el control del flujo por el Canal de Panamá, los reclamos a Brasil para el uso de las bases aéreas en el nordeste brasileño y la base espacial de Alcántara, la reapertura de una base en Ecuador, el interés en Canadá como continuidad continental de EEUU, son algunas de las manifestaciones de esta línea. “Expansionismo no imperialista”, lo calificó Mauricio Claver-Carone. El interés de confirmar el poderío en el hemisferio coexiste, no sin notorios choques, con los sectores MAGA opuestos a intervenir en conflictos externos. Miembros del trumpismo MAGA abiertamente rechazan la participación de EEUU en nuevos conflictos y lo que califican como “una guerra en el Caribe” es un asunto que reconocidos políticos del trumpismo no estarían dispuestos a apoyar.
Cuatro. El gobierno Trump decidió iniciar una nueva guerra contra las drogas ilegales, con un alto acento militar al estilo de la ejecutada por el gobierno de George W. Bush. A los efectos retóricos y legales el segundo gobierno de Trump ha fusionado los conceptos de narcotráfico y terrorismo. Los narcotraficantes son terroristas en guerra contra EEUU y en consecuencia blancos legítimos de actos de guerra; es el actual silogismo oficial estadounidense. Siendo Latinoamérica un ancho y largo espacio de producción y tránsito de narcóticos ilegales, esa declaración impacta a todo el continente.
Cinco. El cambio de régimen en Venezuela o en Cuba o Nicaragua no formaba parte del paquete de medidas de los asesores MAGA que dieron cuerpo a la oferta electoral y al arranque del segundo gobierno de Trump. Venezuela era vista como una pieza de la presencia rusa y china en el continente y como una fuente de migrantes, pero no como un escenario para intervenir. Pero el ingreso al gobierno de un grupo de políticos vinculados con Latinoamérica (Marco Rubio, su segundo a bordo Christopher Landau y otros) permitió un aumento en el interés de la Casa Blanca en el tema Venezuela y un giro en su enfoque incluyendo el “cambio de régimen” en Venezuela entre las opciones políticas del gobierno Trump. Un reportaje de The New York Times del 29SEP25 afirma que la posición de Rubio ha ganado el apoyo de uno de los principales asesores y operadores políticos de Trump: el subjefe del gabinete Stephen Miller.
La táctica del gobierno Trump ha sido retomar el enfoque de Venezuela como un asunto de narcotráfico y narcoterrorismo cuya respuesta, según el silogismo oficial, debe ser de carácter militar. Los enfoques de redemocratización y defensa de los derechos humanos sobre el tema de Venezuela quedaron en un segundo plano.
(Los párrafos anteriores son una versión ampliada de la intervención de Edgar C. Otálvora en el acto de presentación de su libro “Venezuela de Trump a Trump” organizado por el Interamerican Institute for Democracy el 17SEP25 en Miami.)
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