Un evento organizado por el Interamerican Institute for Democracy, reunió a diversas personalidades para promover soluciones que contribuyan a desmantelar a grupos criminales que amenazan la democracia en Latinoamérica
Por: SONIA SCHOTT|Diario Las Américas|Miami,FL.
WASHINGTON — Un foro sobre el “Crimen Organizado y la Democracia en América Latina” concluyó que el crimen transnacional se ha convertido en una de las mayores amenazas que enfrentan las democracias latinoamericanas.
El evento organizado por el Interamerican Institute for Democracy, con sede en Florida, se trasladó a la capital washingtoniana, donde reunió a personalidades del mundo de la academia, asesores en riesgos y de la vida política latina para promover soluciones que contribuyan a desmantelar a estos grupos criminales.
Para Eduardo Gamarra, profesor titular de Ciencias Políticas en el Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de Florida (FIU), “el crimen transnacional en América Latina, en los últimos veinte años, ha llegado a niveles extraordinarios y preocupantes, como, por ejemplo, en Bolivia, aunque no es exclusivo en América Latina, sino que es un fenómeno global. Hay mafias de los países bálticos, desde Serbia, Montenegro hasta Macedonia, todas las mafias italianas hasta la Camorra, por sólo citar algunas, de tal manera que hoy por hoy tenemos una penetración del Estado por parte de las mafias internacionales que en contextos de democracias muy frágiles encuentran terreno fértil para establecerse”.
Para el catedrático, el estado de la democracia en América Latina es muy frágil, con sus excepciones, como Uruguay o Paraguay, Chile, la República Dominicana o Panamá, pero el resto de los países tiene contextos muy diferentes.
“Por ejemplo, la democracia en México está bien, pero la tendencia que vimos en las elecciones judiciales que lograron algo que nadie esperaba”.
Gamarra se refería a las elecciones judiciales celebradas recientemente en México, en las que, aunque cerca de 100 millones de ciudadanos estaban convocados para elegir jueces y magistrados, la participación alcanzó apenas el 13%, según datos del Instituto Electoral (INE), en un proceso marcado por el desconocimiento de los candidatos y la complejidad del voto.
“El caso de El Salvador, que si bien resuelve el caso de la inseguridad, hay muchas críticas hacia este modelo, aunque sirva de ejemplo a muchos países de la región”, indicó.


