La jueza le impuso 87 meses de cárcel, un poco más de siete años, que deberá cumplir en una cárcel federal
Por REDACCIÓN/Diario Las Américas|Miami, FL.
NUEVA YORK — El excongresista republicano de origen brasileño George Santos, expulsado del Congreso de Estados Unidos por corrupción, fue condenado este viernes a más de 7 años de cárcel por suplantación de identidad y fraude derivados de sus actividades fraudulentas durante su campaña electoral de 2022, delitos que la magistrada Joanna Seybert catalogó como «crímenes sin precedentes».
La jueza accedió a la petición de condena de la Fiscalía, que alertó de que los delitos de Santos iban desde la «creación de una biografía totalmente ficticia» hasta el «cruel robo de dinero a donantes ancianos y discapacitados» para las elecciones de 2022.
«Las víctimas de Santos fueron gente real que sufrió pérdidas reales», dijo el fiscal jefe John Durham tras el anuncio de la sentencia. «Llegó a buscar ancianos que sufrían deterioro cognitivo», agregó.
«Va a ser castigado por su asombroso fraude, por los abusos cometidos en nuestro proceso electoral, por burlarse de nuestras instituciones democráticas y, lo que es más importante, por traicionar y defraudar a sus partidarios, a sus votantes, a sus donantes, a las agencias federales, a las agencias estatales», agregó.
«Un mentiroso patológico»
«La codicia desenfrenada de Santos y su voraz apetito por la fama le permitieron explotar el mismo sistema mediante el cual seleccionamos a nuestros representantes», denunciaron los fiscales en un memorando de sentencia».
Según los fiscales, a pesar de que Santos se declaró culpable de dos cargos de fraude grave el pasado mes de agosto, el excongresista es «un mentiroso patológico» que realmente no siente arrepentimiento por lo que hizo. Muestra de esto es, a juicio de la Fiscalía, el podcast que el excongresista lanzó recientemente.
Este programa –llamado ‘Pants on Fire with George Santos’, una expresión que alude a cuando se descubre a una persona mintiendo– es, según los fiscales, «una cristalización perfecta de su falta de arrepentimiento genuino y sus esfuerzos sordos por seguir convirtiendo mentiras en dólares».

