El proyecto será enviado al Senado, donde requiere también una mayoría mínima, pero varios republicanos y demócratas propondrán enmiendas, según adelantaron.
Los representantes republicanos Thomas Massie, de Kentucky, y Warren Davidson, de Ohio, se sumaron en contra del proyecto de ley, a pesar de las amenazas del presidente Trump que los miembros de sus partido que se opusieran enfrentarían problemas en la próxima elección.
Destacó que el representante republicano Andy Harris, de Maryland, líder del Caucus de Libertad de la Cámara, de extrema derecha, votó “presente”, es decir, abstención.
Mientras que los representantes republicanos Andrew Garbarino, de Nueva York, y David Schweikert, de Arizona, decidieron no votar.
El proyecto de ley contempla significativos recortes a Medicaid, Medicare, al Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), entre varios otros, que afectarían a millones de personas.
Un reciente reporte de Voto Latino indicó que al menos 26 millones de latinos serán afectados con los recortes propuestos por los republicanos.
La ley cumple dos de las promesas de campaña de Trump: eliminar los impuestos sobre las propinas y las horas extras, aunque esto ha generado un gran debate, debido a que eso podría complicar las relaciones laborales.
Los demócratas y republicanos que se han opuesto a la ley destacaron, entre otros aspectos, que el plan de recortes de impuestos –que beneficia a los más ricos– provocará un déficit de al menos $4 billones de dólares en los próximos años.
Johnson reconoció que habrá desafíos para la ley en el Senado,
“Sabemos que este no es el final del camino”, dijo.
En medio del debate sobre la ley, que tuvo una sesión maratónica en la madrugada en el Comité de Reglas, la Oficina de Presupuesto del Congreso, un organismo independiente, proyectó que la medida aumentará la deuda nacional en $2.3 billones.
También advirtió que el plan rescindiría la cobertura médica para al menos 8.6 millones de personas.