El regreso humano a la órbita lunar, más de medio siglo después
Por Diestra La Revista
Cabo Cañaveral, Florida. Más de 50 años después, la humanidad vuelve a trazar una ruta hacia la Luna con tripulación a bordo. La NASA lanzó este 1 de abril la misión Artemis II, marcando el retorno de astronautas a una trayectoria lunar desde la histórica Apollo 17 en diciembre de 1972. Desde entonces, ningún ser humano había viajado más allá de la órbita terrestre baja rumbo al entorno lunar, lo que convierte este lanzamiento en uno de los hitos más relevantes de la exploración espacial contemporánea.
El despegue se realizó desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, La misión Artemis II despegó desde el Kennedy Space Center, específicamente desde la histórica Plataforma de Lanzamiento 39B, impulsado por el cohete Space Launch System(SLS), el más potente desarrollado por la NASA en décadas. A bordo viaja la nave Orion, diseñada para transportar astronautas al espacio profundo, en una misión que combina innovación tecnológica con objetivos estratégicos de largo alcance.

Crédito de la imagen: NASA/Joel Kowsky
A diferencia de las misiones del programa Apollo, Artemis II no contempla un alunizaje. Su objetivo es realizar un vuelo tripulado alrededor de la Luna en una trayectoria de retorno libre (free-return trajectory), lo que permitirá a la nave rodear el satélite natural y regresar a la Tierra sin necesidad de entrar en órbita lunar. Este perfil de misión ha sido diseñado para maximizar la seguridad mientras se validan sistemas críticos en condiciones reales.
La misión tendrá una duración aproximada de 10 días, durante los cuales la tripulación tardará cerca de cuatro días en alcanzar la Luna, realizará el sobrevuelo lunar y emprenderá el regreso a la Tierra. Durante este tiempo, se evaluarán sistemas de navegación, comunicación, soporte vital, exposición a radiación y desempeño humano en el espacio profundo, factores determinantes para futuras misiones de mayor complejidad.
El propósito central de Artemis II es claro: probar que el ser humano puede volver a viajar de forma segura más allá de la órbita terrestre, algo que no ocurre desde hace más de cinco décadas. Esta misión servirá como ensayo general para Artemis III, la cual sí tiene como objetivo llevar nuevamente astronautas a la superficie lunar en los próximos años.

Más allá del componente técnico, el lanzamiento de Artemis II también refleja una nueva dinámica geopolítica del espacio. En un contexto donde diversas potencias avanzan en programas lunares propios, la Luna vuelve a posicionarse como un territorio estratégico para el desarrollo científico, tecnológico y económico del futuro.
Con Artemis II, la humanidad no regresa aún a pisar la Luna, pero sí reabre el camino hacia ella, dando un paso decisivo en la construcción de una presencia sostenida fuera de la Tierra y en la ambición de llegar, eventualmente, a Marte.
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