La vida cotidiana de las familias podría estar explicando una parte del cambio político que vive América Latina
Por Diestra La Revista en alianza con Hardy Intelligence.
New York.- Durante décadas, buena parte del análisis político en América Latina ha intentado explicar el comportamiento electoral observando partidos, ideologías, campañas, liderazgos y resultados de gobierno. Ese enfoque ha permitido comprender numerosos procesos democráticos, pero quizá ya no sea suficiente para explicar las transformaciones que experimenta la región.
En el Centro de Inteligencia Editorial de Diestra La Revista creemos que ha llegado el momento de formular una pregunta distinta: ¿y si millones de ciudadanos estuvieran evaluando la política desde un lugar mucho más cercano a su vida cotidiana?
No se trata únicamente de lo que escuchan durante una campaña electoral. También se trata de lo que viven cada día al salir de casa, al regresar del trabajo, al pagar las cuentas del hogar o al pensar en el futuro de sus hijos.
Una hipótesis para abrir el debate
Este planteamiento da origen a una propuesta que hemos denominado Teoría de la Confianza Familiar. No pretende convertirse en una verdad absoluta ni sustituir los enfoques tradicionales de la ciencia política. Es una hipótesis de investigación que busca ampliar la forma en que observamos la relación entre la ciudadanía y el poder.
La idea es sencilla: una parte importante de las decisiones políticas podría estar relacionada con la confianza que las familias tienen en su capacidad para desarrollar un proyecto de vida seguro, estable y esperanzador.
Cuando una familia siente que puede vivir sin miedo, sostener su economía, confiar en sus instituciones, ofrecer mejores oportunidades a sus hijos y comprender el rumbo del país, aumenta su percepción de estabilidad. Cuando varias de esas dimensiones comienzan a deteriorarse simultáneamente, también puede cambiar la forma en que evalúa a quienes gobiernan.
La transformación silenciosa
Las grandes transformaciones políticas no siempre comienzan en el Congreso, en los partidos o en los procesos electorales. Muchas veces empiezan dentro de los hogares.
Hace veinte o treinta años, para miles de familias latinoamericanas el fin de semana significaba visitar un río, caminar por un parque, compartir una comida fuera de casa o reunirse con familiares y vecinos. Los niños jugaban durante horas en las calles del barrio y los adultos encontraban tiempo para convivir.
Hoy esa realidad ha cambiado en muchas comunidades. La inseguridad obliga a modificar rutas y horarios; el costo de vida reduce las posibilidades de recreación; las largas jornadas laborales y las horas perdidas en el tráfico consumen el tiempo destinado a la familia. Mientras tanto, muchos niños y adolescentes pasan gran parte de su tiempo frente a una pantalla porque el espacio público ya no ofrece las mismas condiciones de convivencia de décadas anteriores.
Estos cambios no son únicamente sociales. También pueden influir en la manera en que las personas perciben la calidad de vida, la estabilidad y el desempeño de las instituciones.
Los cinco pilares de la Confianza Familiar
Nuestra investigación propone observar cinco dimensiones que, integradas, podrían explicar una parte importante de la confianza ciudadana:
- Seguridad: ¿Puede mi familia vivir sin miedo?
- Economía familiar: ¿Podemos sostener nuestro hogar?
- Confianza institucional: ¿Las instituciones funcionan?
- Expectativa de futuro: ¿Nuestros hijos vivirán mejor?
- Gobernabilidad y comunicación: ¿Comprendemos hacia dónde va el país?
Estos pilares no sustituyen otros indicadores políticos o económicos. Buscan complementarlos incorporando una variable que pocas veces ocupa el centro del debate: la experiencia cotidiana de las familias.
Lo que muestran los datos
La evidencia disponible confirma que la región atraviesa cambios importantes. De acuerdo con la OCDE, la participación promedio en elecciones parlamentarias de América Latina pasó de 69.4 % en 2010 a 62.7 % en 2023. El dato demuestra que existe una transformación en el comportamiento electoral, aunque todavía quedan abiertas las preguntas sobre las causas que la explican.
Nuestro planteamiento no afirma que la confianza familiar sea la única respuesta. Sostiene que merece ser investigada como una variable capaz de complementar los enfoques tradicionales.

Una nueva agenda de investigación
Las familias no evalúan un país únicamente por los discursos políticos. También lo hacen por el tiempo que pueden compartir, por la tranquilidad con la que salen de casa, por las oportunidades que encuentran para progresar y por la esperanza que depositan en el futuro de sus hijos.
Comprender esas percepciones podría ayudar a explicar fenómenos que hoy desafían las interpretaciones convencionales sobre la política latinoamericana.
Quizá el verdadero cambio no esté ocurriendo solamente en las urnas.
Quizá esté ocurriendo, silenciosamente, dentro de millones de hogares.

La política no comienza únicamente en los partidos políticos ni termina en las elecciones. Comienza también en el hogar, donde cada familia evalúa, día tras día, si puede vivir con seguridad, construir su futuro y confiar en el rumbo de su país.
Mañana
¿Existe una diferencia entre comunicar durante una campaña y comunicar desde el ejercicio del poder?
La comunicación política no termina el día de las elecciones. Por el contrario, uno de los mayores desafíos para cualquier gobierno comienza cuando debe transformar un discurso de campaña en una comunicación capaz de generar confianza, explicar decisiones públicas y construir legitimidad.
El próximo Cuaderno del Centro de Inteligencia Editorial analizará una pregunta que pocas veces se estudia de manera sistemática:
¿Por qué muchos gobiernos continúan comunicándose como si todavía estuvieran en campaña electoral?
A partir de esta interrogante exploraremos si existen diferencias sustanciales entre la comunicación orientada a ganar una elección y aquella que requiere el ejercicio del poder para fortalecer la gobernabilidad, la confianza institucional y la relación entre el Estado y los ciudadanos.
Esta investigación dará continuidad a la Teoría de la Confianza Familiar, desarrollando uno de sus cinco pilares fundamentales: Gobernabilidad y Comunicación, con el propósito de comprender cómo la manera de comunicar puede fortalecer o debilitar la confianza pública.
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