La tripulación orbita el lado oculto de la Luna a unos 6,400 kilómetros de su superficie, en una misión que redefine la exploración espacial moderna.
Por Diestra La Revista
Cabo Canaveral, Florida. La misión Artemis II de la NASA alcanzó este 6 de abril de 2026 uno de los hitos más importantes en la historia de la exploración espacial, al ingresar en la esfera de influencia gravitacional de la Luna y prepararse para orbitar su lado oculto, una maniobra que no se realizaba con tripulación humana desde 1972.
De acuerdo con el blog oficial de la misión, la nave Orion y sus cuatro astronautas cruzaron este punto clave durante la madrugada, momento en el que la gravedad lunar comenzó a dominar la trayectoria de la nave. La astronauta Christina Koch describió este instante como un cambio trascendental: “Ahora estamos cayendo hacia la Luna, en lugar de alejarnos de la Tierra”, marcando el inicio de una nueva fase del viaje en el espacio profundo.
Durante esta jornada, considerada la más crítica de la misión, la tripulación ejecuta el esperado sobrevuelo del lado oculto de la Luna, donde alcanzará su punto más cercano al satélite antes de iniciar el retorno a la Tierra. Este recorrido, además de representar la mayor distancia alcanzada por seres humanos en la historia, permitirá validar sistemas clave de navegación, comunicaciones y soporte vital en condiciones reales de espacio profundo.

NASA
La NASA confirmó que este paso forma parte de una misión de prueba fundamental dentro del programa Artemis, cuyo objetivo podría ser, establecer una presencia humana sostenible en la Luna y preparar futuras misiones hacia Marte. A diferencia de las misiones Apolo, Artemis II no contempla un alunizaje, sino la evaluación integral de la nave Orion y sus capacidades en una trayectoria alrededor del satélite natural.
Uno de los momentos más simbólicos de la jornada será el paso por la cara oculta de la Luna, donde la nave experimentará un periodo de silencio de comunicaciones con la Tierra, mientras los astronautas capturan imágenes inéditas del entorno lunar y del espacio profundo, incluyendo la posibilidad de recrear vistas históricas como el “Earthrise”, la salida de la Tierra vista desde la órbita lunar.
La misión, que inició el pasado 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy, representa el regreso de la humanidad a misiones lunares tripuladas tras más de medio siglo.
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