FÁBULAS DEL PODER | ENTRE ELECCIONES E INCOMPETENCIA
Brasil y Guatemala están separados por miles de kilómetros, tienen dimensiones, economías e historias políticas diferentes. Sin embargo, los dos países comienzan a encontrarse alrededor de una misma palabra: credibilidad.
Por Diestra La Revista|Hardy Intelligence
Brasil acaba de entregar una primera respuesta en las urnas. Flávio Bolsonaro terminó en primer lugar en la primera vuelta presidencial con 56.1 millones de votos, equivalentes al 47.03% de los votos válidos, mientras el presidente Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo 53.8 millones, el 45.16%. Ninguno alcanzó la mayoría necesaria y ambos deberán regresar a las urnas el próximo 25 de octubre.
El resultado no permite todavía hablar de un ganador de la Presidencia. Sí permite observar que una parte considerable del electorado brasileño volvió a colocar al proyecto político representado por el apellido Bolsonaro frente a una posibilidad real de retornar al Ejecutivo.
Y allí comienza la pregunta que plantea esta entrega de Fábulas del Poder.
EL ELECTOR COMPARA
Los ciudadanos no llegan a una elección solamente después de escuchar una campaña. Durante meses, y muchas veces durante años, comparan.
Comparan seguridad, economía, empleo, oportunidades y expectativas. Comparan cuánto gastaban antes y cuánto gastan ahora. Comparan lo prometido con lo realizado y, sobre todo, comparan cómo recuerdan haber vivido ayer con la manera en que sienten que viven hoy.
Brasil ya está realizando esa comparación en las urnas.
Guatemala todavía no.
Pero comienza a acercarse a ese momento.
El cronograma preliminar presentado por el Tribunal Supremo Electoral guatemalteco contempla la convocatoria para el 22 de enero de 2027 y las elecciones generales para el 27 de junio. Si fuera necesaria una segunda vuelta presidencial, está prevista para el 22 de agosto. Las fechas todavía deberán quedar formalizadas mediante el correspondiente decreto de convocatoria.
Eso significa que Guatemala entra progresivamente en un período durante el cual prácticamente cada decisión del Gobierno comenzará a observarse también desde una perspectiva electoral.
HUÍTÉ Y EL PROBLEMA DE LA PALABRA OFICIAL
En ese escenario aparece Huité, Zacapa.
Ocho personas perdieron la vida durante los acontecimientos registrados el 27 de septiembre y durante más de sesenta horas permanecieron interrogantes sobre lo sucedido y sobre la actuación de las fuerzas de seguridad.
Finalmente, el presidente Bernardo Arévalo confirmó públicamente que sí existió presencia militar y anunció la conformación de una comisión dentro del Ministerio de la Defensa para investigar lo ocurrido. Durante horas sus ministros de la Defensa y Gobernación negaron la presencia de agentes del Estado, mientras el Ministerio Público guardó silencio, algo que parece será común durante la actual autoridad presidencial.
La decisión abre dos planos diferentes que no deben confundirse.
Uno corresponde a determinar los hechos y las eventuales responsabilidades mediante las investigaciones competentes.
El otro pertenece al terreno de la confianza pública.
Cuando las versiones oficiales sobre un acontecimiento de semejante gravedad cambian, el problema deja de limitarse a establecer qué ocurrió. También comienza a discutirse cuánto puede confiar la ciudadanía en la siguiente explicación.
Y cuando la institución cuya actuación está siendo examinada participa también en una investigación administrativa interna, surge inevitablemente otra pregunta: ¿quién vigila al vigilante?
Una investigación interna no significa necesariamente falta de imparcialidad. Pero en asuntos de esta naturaleza no basta con que una investigación sea imparcial. También importa que pueda ser percibida por la ciudadanía como independiente.
BRASIL VOTA; GUATEMALA OBSERVA
No existe una equivalencia automática entre las situaciones políticas de Brasil y Guatemala.
Tampoco puede utilizarse el resultado brasileño para anticipar cómo votarán los guatemaltecos en 2027.
Lo que sí conecta ambos escenarios es un comportamiento elemental de cualquier democracia: el ciudadano compara.
Brasil ya entregó una primera respuesta y deberá hacerlo nuevamente el 25 de octubre.
Guatemala tiene todavía meses por delante antes de sus elecciones generales.
Será entonces cuando pueda conocerse si el movimiento político que comienza a observarse en distintos puntos de América Latina encuentra también expresión en las urnas guatemaltecas.
Hasta entonces, gobiernos, partidos y candidatos tendrán que enfrentarse a una realidad que ninguna estrategia de comunicación puede controlar completamente: la memoria del ciudadano.
LA AUSENCIA DE USAID, UN NUEVO DATO EN EL MAPA ELECTORAL
Una publicación de Donald Trump Jr. en plataformas sociales, incorporó otro elemento a la lectura de los recientes resultados electorales latinoamericanos: el cambio comenzó a producirse mientras Estados Unidos reducía y posteriormente desmantelaba buena parte de la estructura de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
El gráfico difundido por el hijo del presidente estadounidense reúne elecciones celebradas desde abril de 2025 en Ecuador, Bolivia, Honduras, Chile, Costa Rica, Colombia y Perú, donde candidatos identificados con la derecha superaron al candidato de izquierda mejor posicionado. Brasil, que aparecía todavía pendiente en el gráfico, agregó este fin de semana otro resultado: Flávio Bolsonaro terminó primero en la primera vuelta, aunque la Presidencia deberá resolverse en segunda vuelta el 25 de octubre.
La coincidencia temporal introduce un dato que forma parte del debate: durante décadas USAID destinó recursos a América Latina para programas relacionados con democracia, gobernanza, sociedad civil, derechos humanos y fortalecimiento institucional. La reducción de esos fondos modificó sustancialmente ese ecosistema de cooperación. Y a través de esta agencia se habría presionado políticamente a los Estados latinoamericanos, financiando a grupos de pensamiento liberal.
Desde enero de 2025, la administración estadounidense inició una revisión de la asistencia exterior que derivó en la cancelación de miles de programas de USAID. Ese retiro de recursos ocurrió paralelamente al cambio que comenzó a observarse en las urnas de varios países latinoamericanos.
Los resultados electorales, por sí solos, no permiten establecer que la ausencia de esos fondos haya provocado las derrotas de candidatos de izquierda. Sí permiten mostrar una circunstancia que ahora forma parte de la discusión regional: el mapa electoral comenzó a cambiar al mismo tiempo que desaparecía una importante fuente de financiamiento estadounidense destinada durante años a organizaciones y programas vinculados con democracia, gobernanza y sociedad civil.
La secuencia no demuestra causalidad, pero genera una percepción que ahora adquiere relevancia política y periodística: sin aquella estructura de asistencia operando con la misma dimensión, una sucesión de elecciones ha producido resultados diferentes a los observados durante el ciclo anterior de gobiernos de izquierda.
Brasil será la siguiente prueba inmediata cuando celebre su segunda vuelta. Guatemala tendrá su propia respuesta electoral en 2027.
La pregunta permanece abierta y corresponde a los hechos futuros aportar más elementos para responderla.
Los políticos podrán decir cosas que a ellos se les olvidarán.
Pero quien las escucha puede guardarlas en la memoria.
Y cuando está frente a la urna, parece recordar…
que lo que le dijeron no fue cierto.
ENTRE ELECCIONES E INCOMPETENCIA
Una producción de DIESTRA LA REVISTA.


