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lunes, marzo 4, 2024

Los tamales, un complemento a la Cena de Acción de Gracias de miles de latinos

Una de las cosas que Ayde Quiñonez siempre se acuerda de su niñez en el este de Los Ángeles es cuando ella y sus ocho hermanas veían a su mamá Lourdes Mendoza preparar tamales y menudo blanco para el día de Acción de gracias.

“Mi mamá se levantaba temprano en la mañana y hacía sus tamales y todas estábamos allí. Nunca se nos permitió ayudarla porque le encantaba hacerlo ella misma. Ella simplemente tenía un ritmo de cómo le gustaba que se hicieran”, dijo Quiñonez.

Quiñonez vino a la tienda de Amapola en Downey desde su hogar en Pasadena porque dice que la tienda vende su masa preferida.

Para Quiñonez es muy importante seguir la tradición con su hija y su esposo, especialmente ahora porque su mamá falleció hace dos años por COVID.

Ayde Quiñonez compra la masa y otros ingredientes para sus tamales. Crédito: Isaac Ceja | Impremedia

Hace 10 años una amiga le enseñó hacer tamales a Quiñonez y le recomendó que comprara la masa en Amapola, desde entonces sigue regresando.

Quiñonez agregó que a su hija y a su esposo no les gusta el pavo, entonces prefieren comer tamales y también preparan un jamón.

La Federación Nacional del Pavo informa que aproximadamente el 88 por ciento de los estadounidenses consumen pavo el Día de Acción de Gracias, lo que se traduce en más de 46 millones de pavos consumidos en los Estados Unidos.

Para muchos Latinos que viven en los Estados Unidos, lo que más esperan comer para el día de Acción de Gracias son los tamales en vez de la comida tradicional que es el pavo.

En la tienda Amapola como en otras tiendas, gente llega de todas partes del sur de California y a veces desde otros estados como Utah o Arizona para comprar la masa de la tienda.

La masa de la tienda Amapola es el elemento fundamental para miles de familias en la preparación de los tamales.
Crédito: Isaac Ceja | Impremedia

De acuerdo con un empleado de la tienda, el Día de Acción de Gracias es cuando empieza a llegar más gente para comprar la masa, y agrega que los días más ocupados son los días un poco antes de la Noche Buena porque el año pasado la fila se extendió casi alrededor del área de la tienda.

La masa de Amapola se puede comprar lista para rellenar con la carne y salsa preferida del cliente, y hasta tienen masa de sabor piña y de sabor fresa.

La tienda en Downey lleva más de 62 años en operación y hasta la fecha tienen tres localidades en el sur de California: Downey, Paramount y la primera tienda que sigue en el sur de Los Ángeles.

De acuerdo con el vicepresidente de operaciones de Amapola, Jaime López, la tienda ha creado un producto de masa que se hace tan tradicional que el sabor te hace sentir como si lo estuvieras consumiendo en México.

Ayde Quiñonez (i) sigue la tradición iniciada por su madre Lourdes Mendoza. Crédito: Fam. Quiñonez | Cortesía

“Nuestro producto es 100% orgánico, 100% no modificado, no lleva conservadores, y se ha creado una reputación con este producto a través de los años”, explicó López.

Cuando Refugio García era niño se acuerda de ir con su padre a la tienda Amapola y ahora tiene más de 50 años como cliente.

Para García, el sabor de la masa que tanto conoce es único y dice que el servicio al cliente de la tienda es de muy buena calidad.

Hoy se prepara para la cena del Día de Acción de Gracias, pero además compra masa y tortillas para mandar a su familia que se acaba de mudar de Los Ángeles hasta la ciudad Madera, en el valle central de California.

García explicó que la masa como la que hacen en la tienda no se puede encontrar en cualquier lugar.

Adrián Arriaga, empleado de la tienda Amapola, entrega la masa a Hilda Rodríguez. Crédito: Tamales, masa, Amapola | Impremedia

Michelle Ris explicó que todos los años para los días festivos, empezando con el Día de Acción de Gracias, a su familia le encanta comer tamales.

Pero este año Ris dice que se animó a hacer tamales por primera vez porque su mamá es la que siempre cocina y le gustaría ayudarle.

“El año pasado hicimos un pedido en un mercado de carne de por aquí y arruinaron nuestro pedido”, explicó Ris. “Fue un problema muy irritante porque tuve que ir a otra ciudad a recoger nuestro pedido. Así que ahora pensé: Este año intentaré hacerlo yo misma. ¿Qué tan difícil puede ser?”

 

 

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