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martes, mayo 21, 2024

Más de 17 años después de su deportación, madre se hace ciudadana

Emma Sánchez, una madre que vivió separada de sus tres hijos y su esposo, veterano de los Marines, por 12 años y medio, tras haber sido deportada, logró lo que en sus noches de desvelo en México, consideraba un sueño imposible, obtener su ciudadanía estadounidense

“Cuando estaba prestando el juramente, fue como si me invadiera una ola de sentimientos. Quería soltar el llanto; pero me decía ¡cálmate! ¡aguántate! Obtener la ciudadanía ha sido algo muy grande sobre todo después de haber estado deportada. Cuando estaba en Tijuana, separada de mis hijos, soñaba con un día ser ciudadana, y finalmente lo he logrado”.

En el año 2000, Emma nacida en Michoacán, pero criada en Guadalajara, México, se casó con Michael Paulsen, un veterano de la Marina quien solicitó su residencia. Ambos tenían su hogar en San Diego, pero en el proceso de ajustar su estatus migratorio, la pareja fue citada a una entrevista al Consulado de Estados Unidos en Ciudad Juárez.

Emma Sánchez se naturaliza estadounidense. (Cortesía Emma Sánchez)
Crédito: Cortesía

La pareja, quien para entonces ya llevaba seis años de casados, viajó a Juárez, llevando con ellos a sus tres hijos, que para ese momento tenían cuatro años y medio, tres años y dos meses de vida.

Entraron en shock, cuando durante la entrevista con las autoridades de migración, le aplicaron a Emma un castigo de diez años por haber entrado indocumentada en el país años atrás, y le prohibieron regresar a Estados Unidos.

De nada valieron las súplicas del esposo ni que sus tres hijos fueran muy pequeños.

“Me castigaron bajo la ley del ‘96 de Clinton, por haber vivido más de un año indocumentada en Estados Unidos”, recuerda.

Emma Sánchez presta juramento como ciudadana de Estados Unidos. (Cortesía Emma Sánchez)
Crédito: Cortesía

Emma dice que en su español limitado, su esposo Michael siempre se refiere al 6 de junio de 2006, el 6-6-6,  como “qué diablo día”.

Tras la separación, Emma y Michael tomaron la decisión de que rentarían una casa en Tijuana, donde ella viviría junto con los niños, y él continuaría trabajando en San Diego, pero iría a visitarlos cada fin de semana.

Y así fue, solo que cuando llegó el tiempo de que los niños debían ingresar a la escuela elemental determinaron que era mejor que fueran a la escuela en San Diego, y que Michael se los llevará a vivir con él, conforme fueran entrando a esa etapa escolar.

Desprenderse de sus hijos fue el episodio más doloroso para Emma, más cuando se tuvo que despedir del hijo menor para que comenzará a ir a la escuela primaria.

“Cuando estaba sola en Tijuana, hubo ocasiones en que me llegaba la depresión muy fuerte. Parecía que la separación, nunca se iba a acabar. Muchas noches no pude dormir, pensando en mis hijos. Yo sola me echaba porras y me animaba pensando que muy pronto, íbamos a estar juntos otra vez”.

Emma Sánchez con su esposo y sus tres hijos. (Cortesía Emma Sánchez)
Crédito: Cortesía

En diciembre de 2018, después de un año y medio de trámites, Emma logró que le levantaran el castigo y regresar a Estados Unidos convertida finalmente en residente, sin dar crédito a lo que estaba viviendo.

“Me querían dar 20 años de castigo en lugar de diez, mi abogado tuvo que pelear mucho para impedirlo”, dice.

Sus planes desde que puso un pie de regreso, fue hacerse ciudadana, en cuanto pasaran los tres años, que es el tiempo que se da a los residentes que están casados con ciudadanos para solicitar la naturalización.

“Yo así lo quería hacer, pero el covid que duró tres años, atrasó todo y no pude hacerme ciudadana hasta ahora”, dice.

Sus hijos han crecido. El mayor Michael Alexander de 22 años estudia para asistente médico, pero su sueño es ser neurocirujano. Su segundo hijo Ryan Maximiliam siguió los pasos de su padre, y lleva tres años con los marines. El hijo menor de 18 años, Brannon termina este año la secundaria y quiere unirse a los marines.

Emma Sánchez celebra su ciudadanía al lado de su esposo y dos de sus hijos. (Cortesía Emma Sánchez)
Crédito: Cortesía

Ryan la acompañó a su entrevista de ciudadanía. “Se sentía súper orgulloso. Salió contándole a todos que contesté muy rápido las preguntas”.

Al hacer un recuento de su vida, Emma dice que ese tiempo separada de sus hijos, le sigue doliendo.

“Son años perdidos y sigo viendo los estragos. Mis hijos tienen mucho dolor en el corazón. La separación les sigue afectando”.

Aunque dice que fueron los más felices durante su ceremonia de ciudadanía, a sus hijos y a ella les duele no poder recuperar el tiempo de la separación.

“Cuando falleció mi abuelo hace poco. En el funeral, mis hijos conocieron a muchos de sus primos que nunca habían visto antes. Uno de mis hijos me dijo con mucho dolor, por qué no sabían ellos que tenían tanta familia”.

Emma Sánchez y Michael Paulsen se casaron en una ceremonia religiosa en el muro en Tijuana. (Foto suministrada)
Crédito: Foto suministrada

Pero en medio de todos los desafíos que representó la separación forzada que le impusieron las autoridades de migración, Emma se siente muy bendecida. Una de las razones es que su esposo nunca falló un fin de semana para llevarle a sus hijos a Tijuana.

“Le tocaron filas en el cruce de la frontera de hasta 8 horas con los niños en el carro, cuando tenía que llegar a trabajar y mandarlos a la escuela; simplemente también pudo dejarme y quedarse con los niños”, dice.

Además recuerda que empezó una relación con su esposo, sin que ninguno de los dos hablara el idioma del otro. “Yo no hablaba inglés ni él español. Yo me ayudaba con una máquina traductora. Fui una loca por casarme. Era muy joven. No sabía nada de la vida. Aunque no me arrepiento. Mi esposo ha estado ahí conmigo apoyándome siempre”, dice.

Los Paulsen-Sánchez cumplirán el año que entra 25 años de casados.

“Nos queremos casar de nuevo, y mi esposo esta vez quiere hacer realidad su deseo de casarse vestido de charro”.

Emma Sánchez y Michael Paulsen con uno de sus hijos antes de la separación familiar.(Foto suministrada).
Crédito: Foto suministrada

El 19 de julio de 2015 se casaron de manera simbólica en el muro de Tijuana; y en las fotos se puede ver la tristeza de Emma ante la separación.

Entre sus planes ya como ciudadana, figura escribir un libro biográfico, aprender a manejar y trabajar.

“Quiero seguir en el activismo. Me gusta mucho. Quiero apoyar en lo que pueda a los inmigrantes. No quiero ver más niños creciendo sin sus padres y madres. Pienso que no todos los casos requieren un castigo como la separación familiar”.

“Yo me esforcé para estudiar para la ciudadanía, y voy a poder hacer grandes cambios en mi vida”, dice Emma con una alegría que le sale en cada palabra que suelta.

 

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