Jorge Skinner-Klée Arenales no necesita defensores improvisados. Su trayectoria habla por sí sola:
Opinion DIESTRA
Washington. Jorge Skinner-Klée Arenales no necesita defensores improvisados. Su trayectoria habla por sí sola: abogado, diplomático de larga carrera, hombre honorable y de inteligencia brillante. Hoy, como embajador designado de Guatemala en España, enfrenta la tarea de estrechar los vínculos entre ambos países, una labor estratégica y urgente.
Pero, como es costumbre, los sectores de la izquierda guatemalteca se han lanzado a ensuciar su nombre. Pretenden acusarlo de haber apoyado la salida de la CICIG, cuando lo único que hizo fue cumplir con la política exterior del Estado. Conviene decirlo claro: esa comisión dejó de ser un instrumento de justicia y se transformó en una inquisición al servicio de agendas extranjeras.
Detrás de ese aparato estaba el señor Iván Velásquez, cuyo paso por Guatemala fue tan destructivo como lo es ahora en Colombia. Su figura, idolatrada por algunos, se hunde en la evidencia de los resultados: un país descertificado en la lucha contra el narcotráfico por decisión de Washington, bajo su responsabilidad como parte del equipo de seguridad de Gustavo Petro.
¿Y qué hacen los seguidores locales de Velásquez? En lugar de asumir la magnitud del desastre que su líder ha provocado en su país, prefieren atacar a un diplomático íntegro, un guatemalteco que jamás se ha arrodillado ante intereses foráneos. Es un acto de cinismo y mala fe.
Skinner-Klée representa lo contrario: firmeza, coherencia y honorabilidad. Por eso molesta. Porque su sola presencia recuerda que Guatemala no está condenada a la sumisión ideológica, sino que cuenta con servidores públicos capaces de defender la soberanía sin complejos.
En España, el embajador tendrá la oportunidad de demostrar, una vez más, que su carrera no es obra del azar ni de la política de ocasión, sino el resultado de décadas de servicio y principios sólidos. Y allí radica la verdadera diferencia: mientras unos se desmoronan en el descrédito internacional, otros siguen levantando el nombre de Guatemala con dignidad

