La cooperación con Estados Unidos entró en una nueva fase. Fuerzas estadounidenses interceptaron, abordaron y hundieron en el Pacífico una embarcación que, según SOUTHCOM, funcionaba como estación flotante de reabastecimiento para operaciones de narcotráfico vinculadas a Los Choneros. La acción fue coordinada con el Gobierno ecuatoriano y ocurre apenas dos días después de otra ofensiva contra estructuras criminales.
Por Diestra La Revista
Las imágenes son contundentes. Una embarcación arde hasta desaparecer en aguas del Pacífico Oriental después de una operación ejecutada por fuerzas estadounidenses. Pero detrás del impacto visual existe una historia mucho más profunda: Ecuador está llevando su lucha contra el crimen organizado hacia una nueva dimensión de cooperación internacional.
El 28 de agosto, la Joint Task Force Western Hemisphere, bajo dirección del Comando Sur de Estados Unidos, interceptó en aguas internacionales una embarcación que, según inteligencia estadounidense, funcionaba como estación flotante de reabastecimiento para operaciones ilícitas de narcotráfico y prestaba apoyo a Los Choneros. La operación se realizó, de acuerdo con SOUTHCOM, “en coordinación y colaboración” con el Gobierno de Ecuador.
Marines y miembros de la Armada estadounidense desplegados desde el USS San Antonio abordaron, registraron y aseguraron la embarcación. Las personas encontradas a bordo fueron retiradas y trasladadas a Ecuador. Una vez despejada la nave, fuerzas estadounidenses procedieron a hundirla.
Ver las imágenes oficiales de la operación difundidas por SOUTHCOM
UNA OFENSIVA QUE YA NO ES AISLADA
La importancia de la operación aumenta cuando se observa lo ocurrido apenas 48 horas antes.
El 26 de agosto, la Policía Nacional ecuatoriana desarrolló operaciones simultáneas contra estructuras vinculadas con Los Lobos y Los Choneros, después de una investigación de varios años. Esta vez, las autoridades ecuatorianas contaron con apoyo de la DEA y SOUTHCOM.
Los resultados preliminares anunciados por la DEA incluyeron más de 20 capturas en la operación dirigida contra Los Lobos, así como la incautación de rifles, pistolas, vehículos, una aeronave pequeña, municiones, chalecos balísticos, equipos de comunicación, cocaína, drogas sintéticas y dinero. También fueron identificadas e inutilizadas dos pistas clandestinas presuntamente utilizadas para el tráfico internacional de cocaína. Las cifras definitivas permanecen sujetas a confirmación.
Son dos operaciones distintas, pero vistas en conjunto permiten observar un cambio.
En una, autoridades ecuatorianas actúan con apoyo estadounidense.
En la otra, fuerzas estadounidenses realizan directamente la interdicción en aguas internacionales, coordinadas con Ecuador.
La cooperación dejó de ser solamente una discusión sobre entrenamiento, inteligencia o equipamiento.
Ahora también puede observarse en operaciones.
ECUADOR YA NO COMBATE SOLO
Un día antes de la interdicción marítima, altos responsables militares y de Defensa de Ecuador, Colombia y Estados Unidos se reunieron en San Lorenzo, Ecuador. Entre los participantes estuvieron el jefe de Defensa ecuatoriano, general Henry Delgado Salvador; el ministro de Defensa Gian Carlo Loffredo; el comandante de SOUTHCOM, general Francis Donovan; y autoridades colombianas. El encuentro formó parte de los esfuerzos conjuntos contra organizaciones criminales transnacionales.
El mensaje que dejan los acontecimientos de esta semana resulta difícil de ignorar:
Ecuador decidió que no enfrentará solo al crimen organizado, y la pregunta es: que otros países donde la ciudadanía esta merced del narco, buscará la asistencia operativa de USA?
Y eso introduce una discusión que supera ampliamente las imágenes de una embarcación hundiéndose en el Pacífico.
EL CRIMEN NO RECONOCE FRONTERAS
Las organizaciones transnacionales tampoco funcionan como las estructuras criminales tradicionales.
La droga puede atravesar varios países antes de alcanzar un puerto. Las embarcaciones necesitan combustible y puntos logísticos. El dinero puede recorrer sistemas financieros diferentes. Las armas siguen sus propias rutas. Las comunicaciones atraviesan fronteras instantáneamente.
La DEA sostiene que las estructuras golpeadas el 26 de agosto estaban involucradas en el traslado de cocaína a través de Ecuador hacia Centroamérica, México y otros mercados internacionales.
Frente a organizaciones que operan internacionalmente surge una pregunta inevitable:
¿Puede un Estado combatir eficazmente una amenaza transnacional actuando exclusivamente dentro de sus fronteras?
Ecuador parece haber respondido.
No.
Pero esa respuesta abre inmediatamente otra discusión.
¿COOPERACIÓN O PÉRDIDA DE SOBERANÍA?
La presencia de fuerzas extranjeras en cualquier estrategia de seguridad latinoamericana despierta interrogantes legítimas. La soberanía no puede convertirse en una palabra que se utiliza solamente cuando conviene políticamente.
Debe significar algo concreto.
¿Quién autoriza?
¿Quién dirige?
¿Quién determina los objetivos?
¿Quién establece los límites?
¿Quién responde cuando ocurre un abuso?
La operación del 28 de agosto ofrece un elemento fundamental para ese análisis: SOUTHCOM afirma expresamente que actuó en coordinación y colaboración con el Gobierno ecuatoriano.
Por eso, la presencia de cooperación extranjera no permite concluir automáticamente que exista una pérdida de soberanía.
Un gobierno también puede ejercer soberanamente su autoridad decidiendo solicitar cooperación.
La frontera aparece cuando el Estado deja de decidir.
Cooperar para que un Estado pueda ejercer su autoridad es una cosa. Ejercer esa autoridad en lugar del Estado es otra.
TAMBIÉN EXISTE OTRA VERSIÓN
La contundencia de las imágenes oficiales no elimina la obligación periodística de escuchar la otra parte.
Personas trasladadas posteriormente a Manta han rechazado estar involucradas en narcotráfico. Su versión contradice la caracterización de SOUTHCOM, que sostiene que inteligencia estadounidense confirmó que la embarcación apoyaba operaciones de Los Choneros.
Por ahora, por tanto, existen afirmaciones contrapuestas.
Estados Unidos sostiene que se trataba de un nodo logístico utilizado para abastecer operaciones marítimas del narcotráfico.
Los tripulantes rechazan esa acusación.
Establecer las responsabilidades individuales y la evidencia que sustenta las acusaciones corresponde a las investigaciones y procedimientos competentes. Las imágenes de una operación no sustituyen la prueba judicial.
Esta distinción resulta especialmente importante precisamente cuando aumenta la cooperación militar y policial.
LA FUERZA TAMBIÉN NECESITA CONTROLES
Combatir al crimen organizado no significa otorgar un cheque en blanco a ningún gobierno ni a ninguna fuerza de seguridad, nacional o extranjera.
Una política de seguridad eficaz necesita capacidad operativa.
Pero también necesita legalidad, transparencia, supervisión y rendición de cuentas.
Ese equilibrio será cada vez más importante si Ecuador continúa profundizando su cooperación con Estados Unidos.
La discusión no debería quedar atrapada entre dos extremos: considerar cualquier cooperación extranjera como injerencia o asumir que cualquier acción realizada en nombre de la seguridad es automáticamente legítima.
La pregunta debe ser más exigente:
¿La cooperación fortalece la capacidad del Estado ecuatoriano para ejercer autoridad sobre su territorio manteniendo al mismo tiempo el control de sus propias decisiones?
Si la respuesta es sí, estamos ante cooperación entre Estados.
Si la capacidad de decisión termina trasladándose fuera del país, la discusión sería otra.
LA VIDA DE LOS ECUATORIANOS
Al final, detrás de palabras como soberanía, cooperación, seguridad nacional o geopolítica existen personas.
El comerciante que quiere trabajar sin pagar extorsión.
La familia que quiere regresar a casa sin miedo.
El transportista que necesita atravesar una carretera.
El empresario que necesita mover mercancías por un puerto.
El policía que enfrenta estructuras con mayores recursos.
El fiscal que investiga organizaciones criminales.
El ciudadano que simplemente quiere caminar por su ciudad.
Por eso existe una consideración que debería colocarse por encima de la confrontación política:
LA VIDA DE LOS ECUATORIANOS ESTÁ POR ENCIMA DE LA CONFRONTACIÓN IDEOLÓGICA.
Defender esa vida exige seguridad.
Pero también exige instituciones.
Exige cooperación cuando resulte necesaria.
Y exige límites cuando corresponda.
Ecuador ha tomado una decisión: YA NO COMBATIRÁ SOLO.
Ahora deberá demostrar que esa cooperación permite recuperar territorio, desarticular estructuras criminales y devolver seguridad a sus ciudadanos sin renunciar al principio fundamental que sostiene cualquier Estado soberano:
El poder de decidir.
La pregunta de Los Territorios del Poder permanece abierta:
¿QUIÉN MANDA REALMENTE EN EL TERRITORIO?
LOS TERRITORIOS DEL PODER
Crimen · Soberanía · Injerencia
Una investigación de Diestra La Revista
NOTA DEL EDITOR: Al concluir la serie, el Centro de Estudios del Poder presentará un estudio comparativo de los países analizados, sus modelos de seguridad, el control territorial del Estado, la penetración del crimen organizado y los límites entre cooperación, soberanía e injerencia.
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