El Salvador y Guatemala enfrentan el mismo impacto internacional sobre los combustibles, pero la respuesta institucional, los tiempos de ejecución y el precio que finalmente encuentra el consumidor muestran diferencias importantes.
DIESTRA LA REVISTA | Hardy Intellegency
20 de septiembre de 2026.- La crisis nació fuera de Centroamérica. Las alteraciones del suministro internacional y el encarecimiento de los hidrocarburos han vuelto a presionar los precios de los combustibles en una región altamente dependiente de las importaciones. Ni el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ni el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, provocaron el problema ni pueden controlar el mercado internacional del petróleo. Lo que sí pueden hacer sus gobiernos es decidir cómo responder cuando una crisis externa atraviesa sus fronteras y termina llegando al bolsillo de los ciudadanos. Las autoridades salvadoreñas atribuyen el incremento actual a factores internacionales que afectan las rutas y el suministro de hidrocarburos.
Y ahí comienzan las diferencias.
EL SALVADOR: INTERVENIR SOBRE EL PRECIO
El Salvador también está pagando más por los combustibles. Para el período comprendido entre el 15 y el 28 de septiembre, la gasolina regular tiene precios de referencia de US$4.80 por galón en la zona central y US$4.81 en las zonas occidental y oriental; la superior se ubica entre US$5.13 y US$5.14, mientras el diésel cuesta US$4.86 en todo el país. Los tres combustibles aumentaron US$0.17 respecto del período anterior.
Aun con ese incremento, una comparación publicada esta semana, utilizando los últimos precios disponibles de Guatemala, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, coloca los combustibles salvadoreños entre los de menor precio de la región.
La experiencia salvadoreña tiene además un antecedente importante. Frente a crisis anteriores, el gobierno de Bukele recurrió a distintos instrumentos para amortiguar el impacto de las variaciones internacionales, incluyendo intervenciones tributarias, precios máximos y mecanismos mediante los cuales el Estado asumió parte del costo.
Sin embargo, la comparación de septiembre de 2026 debe hacerse sobre los precios que efectivamente enfrenta hoy el consumidor, sin atribuirlos exclusivamente a una sola política. El dato observable es que un salvadoreño paga actualmente US$4.80-US$4.81 por la gasolina regular, US$5.13-US$5.14 por la superior y US$4.86 por el diésel.
GUATEMALA: EL SUBSIDIO FUE APROBADO, PERO TODAVÍA NO LLEGA AL SURTIDOR
Guatemala escogió inicialmente otro mecanismo. El 8 de septiembre, el Congreso aprobó de urgencia nacional y con 130 votos el Decreto 21-2026, Ley de Estabilización y Precios de Referencia de Venta al Consumidor Final para los Combustibles Cubiertos.
La normativa contempla hasta Q2 mil 500 millones para establecer temporalmente precios máximos de Q39 por galón de gasolina regular, Q39 para el diésel y Q41 para la gasolina superior, con vigencia prevista hasta el 31 de diciembre.
Pero la aprobación legislativa no se convirtió inmediatamente en una reducción en las estaciones de servicio.
Las objeciones presentadas contra el Decreto 21-2026 impidieron su traslado al Ejecutivo. El presidente del Congreso, Luis Contreras Colíndres, confirmó el 17 de septiembre que esas objeciones serían conocidas por el pleno el próximo martes. En consecuencia, el mecanismo aprobado por el Congreso todavía no había entrado en vigor al cierre de esta nota.
Mientras las instituciones discuten, el mercado continúa moviéndose.
El monitoreo oficial del Ministerio de Energía y Minas de Guatemala muestra que, entre el 7 y el 16 de septiembre, la gasolina regular en autoservicio pasó de Q40.93 a Q42.58 por galón; la superior, de Q43.06 a Q44.66; y el diésel, de Q46.37 a Q49.36. En apenas nueve días, el diésel aumentó Q2.99 por galón, la regular Q1.65 y la superior Q1.60.
Convertidos a dólares con el tipo de cambio de referencia del Banco de Guatemala de Q7.62938 por US$1, esos precios permiten visualizar mejor la diferencia regional: la gasolina regular guatemalteca pasó aproximadamente de US$5.37 a US$5.58 por galón; la superior, de US$5.64 a US$5.85; y el diésel, de US$6.08 a US$6.47.
EL PRECIO QUE ENCUENTRA EL CONSUMIDOR
| Combustible | El Salvador | Guatemala* | Diferencia aprox. |
|---|---|---|---|
| Regular | US$4.80–4.81 | US$5.58 | US$0.77 |
| Superior | US$5.13–5.14 | US$5.85 | US$0.71 |
| Diésel | US$4.86 | US$6.47 | US$1.61 |
*Guatemala: precios promedio de autoservicio monitoreados por el MEM el 16 de septiembre, convertidos a dólares con el tipo de cambio de referencia indicado. El Salvador: precios de referencia vigentes del 15 al 28 de septiembre. Son indicadores oficiales con metodologías nacionales distintas y, por tanto, la comparación sirve para mostrar la magnitud del precio enfrentado por el consumidor, no para afirmar que las estructuras de costos sean idénticas.
La diferencia más marcada aparece en el diésel: alrededor de US$1.61 por galón entre ambos valores de referencia. Y el diésel tiene una importancia adicional porque su costo se traslada potencialmente al transporte de pasajeros, mercancías, producción y distribución.
EN GUATEMALA, EL PRECIO SE CONVIRTIÓ EN CONFLICTO SOCIAL
La crisis guatemalteca trascendió las estaciones de servicio.
Durante septiembre se registraron bloqueos de carreteras y protestas en rechazo al incremento de los combustibles. El 11 de septiembre hubo cierres en rutas nacionales y sectores de la capital, afectando la circulación, hasta que las autoridades informaron que las vías habían sido liberadas.
La jornada también dejó enfrentamientos y consecuencias más graves. Socorristas y autoridades reportaron heridos, personas afectadas por gases lacrimógenos, agentes lesionados, daños e incendios de vehículos y detenciones.
Los reportes posteriores contabilizaron 15 personas detenidas y dos adolescentes remitidos durante los bloqueos del 11 de septiembre. Para el 14 de septiembre, cinco de los detenidos habían obtenido falta de mérito y los demás casos continuaban pendientes de resolución. Un reporte posterior del Ministerio Público habló específicamente de 13 adultos capturados y dos menores remitidos a tribunales en el marco de las manifestaciones. Las capturas, naturalmente, no implican por sí mismas responsabilidad penal.
El precio del combustible dejó así de ser exclusivamente una variable económica. Sus consecuencias alcanzaron la movilidad, el transporte, la seguridad y la gobernabilidad.
DOS PAÍSES, DOS RESPUESTAS
El contraste permite observar algo más profundo que la diferencia en el precio de un galón.
El Salvador enfrenta la misma presión internacional y sus combustibles también aumentaron. Sin embargo, sus precios actuales permanecen por debajo de los registrados en Guatemala.
Guatemala, por su parte, aprobó un fondo de Q2 mil 500 millones (alrededor de 250 millones de dólares) para contener el incremento, pero las objeciones legislativas han impedido hasta ahora que ese mecanismo llegue al consumidor, mientras los precios monitoreados por el Ministerio de Energía y Minas continuaron aumentando.
La fotografía actual es concreta: el consumidor salvadoreño encuentra precios de referencia inferiores a los precios promedio monitoreados en Guatemala, con una diferencia particularmente amplia en el diésel.
Pero esa fotografía no completa por sí sola la evaluación de las políticas. Reducir impuestos implica menores ingresos públicos; subsidiar traslada al Estado una parte del costo que de otra manera asumiría directamente el consumidor; establecer precios máximos requiere recursos, controles y mecanismos de ejecución; y permitir que el mercado absorba el incremento internacional traslada más rápidamente el impacto a hogares, transportistas y empresas.
También existe una diferencia institucional. Una medida puede ser anunciada o aprobada rápidamente y, sin embargo, necesitar superar procedimientos legales antes de producir efectos. Eso es precisamente lo que ocurre actualmente con el Decreto 21-2026 guatemalteco: fue aprobado el 8 de septiembre, pero las objeciones legislativas impidieron su traslado al Ejecutivo.
Por eso, el análisis no termina preguntando solamente cuánto cuesta hoy un galón. También debe preguntarse cuánto cuesta cada intervención al Estado, quién termina financiándola, durante cuánto tiempo puede sostenerse y qué ocurre cuando desaparece.
Pero hay un resultado inmediato que sí puede medirse.
Hoy, el consumidor salvadoreño paga menos por los tres combustibles incluidos en esta comparación que los precios promedio monitoreados en Guatemala, mientras el principal mecanismo de alivio aprobado por el Congreso guatemalteco todavía no ha entrado en vigor.
Y allí comienza nuestra fábula.
LAS FÁBULAS DEL PODER
Dos reyes. Una misma crisis. Decisiones diferentes.
Dos gobernantes reciben un problema que nació muy lejos de sus fronteras.
Ninguno lo provocó.
Ninguno puede controlar el precio internacional.
Pero ambos deben decidir qué hacer cuando sus consecuencias llegan al bolsillo de sus ciudadanos.
Uno toma determinadas decisiones para enfrentar el impacto. El otro transita un recorrido institucional diferente.
Cada decisión tiene un costo.
Y también lo tiene esperar.
Este domingo, DIESTRA LA REVISTA presenta el primer capítulo de LAS FÁBULAS DEL PODER, una nueva forma de observar las decisiones, los mecanismos, los tiempos y las consecuencias del ejercicio del poder.
CAPÍTULO 1 — DOS REYES, UNA MISMA CRISIS
Domingo 20 de septiembre de 2026
10:00 a. m. — Tiempo del Este de Estados Unidos
Duración: 5:23
Comprender cambia la manera de ver el mundo.
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