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domingo, abril 21, 2024

La Fed analiza si es momento de desacelerar la subida de tasas para controlar la inflación

La carrera de la Reserva Federal (Fed) para controlar la inflación no ha terminado; sin embargo, de cara a la primera reunión de los formuladores de política en 2023, los analistas y los mercados se preguntan ¿hasta dónde llevarán la tasa de interés clave en esta ocasión?

Luego de siete subidas al hilo y de seis meses con datos de la inflación a la baja, el último para diciembre mostró que el indicador se ubicó en un 6.5% en términos anuales, el escenario para la Fed es muy distinto.

Desde su última reunión a principios de diciembre pasado, el banco central relajó el ritmo de sus ajustes de los históricos 0.75% a 0.50%; en tanto que, para la primera reunión del año, los mercados esperan que la nueva alza sea de un cuarto de punto.

Qué ha cambiado para la Fed

Desde que la inflación comenzó a escalar sin control en el primer semestre de 2022, la Fed emprendió una campaña para controlarla con su herramienta más efectiva: la tasa de interés base.

Aunque cuestionada por una supuesta reacción tardía, la Fed se empeñó en enfriar el alza de precios con ajustes históricos de hasta 0.75%; sin embargo, la situación de emergencia que el banco central vio ya no es la misma.

Los miembros de la Junta ahora saben que el rumbo que seguirán debe ser distinto, probablemente con una nueva desaceleración de sus ajustes a la tasa de interés clave; aunque esto es todavía incierto.

Los analistas consideran que, si los funcionarios de la Fed reducen aún más el ritmo de sus ajustes, el banco central puede ganar flexibilidad en caso de que la inflación gane terreno nuevamente y sea necesario un ajuste más robusto en las tasas, de acuerdo con un reporte de The Washington Post.

Ese margen podría ser un tanque de oxígeno para la Fed, ante un escenario en el que parece que las alzas inflacionarias tocaron techo durante el año pasado.

Enfriar las alzas podría ser una decisión atinada para los formuladores de política, pues la Fed todavía está a la expectativa de cuáles serán los efectos en la economía de los ajustes históricos del año pasado; pues sus efectos reales todavía no se dejan ver.

El vicepresidente de la Fed, Lael Brainard, lo reconoció de esta forma en un discurso la semana pasada, cuando admitió que el efecto de su política durante 2022 es “probable” que todavía no haya llegado a la economía.

No obstante, Brainard consideró que hay elementos sólidos para considerar que la inflación continuará bajando a lo largo de 2023.

Entre estos enumeró una moderación aparente en el crecimiento de los salarios, la mejora de las cadenas de suministro en la economía mundial e interna, la caída de los precios de los alquileres y las expectativas sobre el alza de precios bajo control.

La próxima reunión de la Fed está programada para llevarse a cabo del 31 de enero al 1 de febrero.

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