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miércoles, agosto 26, 2026

¿Elegimos gobernantes… y después?

El más reciente estudio de CB Global Data muestra fuertes diferencias en la imagen positiva de los presidentes latinoamericanos. Más allá del ranking, el Centro de Estudios del Poder plantea una pregunta de fondo: ¿por qué en América Latina la confianza ciudadana suele agotarse antes de concluir un mandato?

Por Centro de Estudios del Poder-Diestra La Revista

New York.-  Cada proceso electoral renueva las esperanzas de millones de ciudadanos. Las campañas ofrecen soluciones, los candidatos prometen cambios y las urnas representan la oportunidad de construir un futuro mejor. Sin embargo, una vez que concluyen las elecciones comienza un fenómeno que se repite con frecuencia en América Latina: el entusiasmo inicial empieza a disminuir y, cuando apenas ha transcurrido la mitad del período presidencial, muchos gobiernos enfrentan un marcado desgaste en la confianza ciudadana.

El más reciente Ranking de Presidentes de América Latina, elaborado por la consultora internacional CB Global Data, constituye un punto de partida para analizar este fenómeno. De acuerdo con la medición, Nayib Bukele, presidente de El Salvador, encabeza la clasificación con una imagen positiva del 68.7 %, seguido por Claudia Sheinbaum, presidenta de México, con 66.5 %. En el extremo opuesto aparecen Bernardo Arévalo, presidente de Guatemala, con 29.5 %, y Delcy Rodríguez, presidenta de Venezuela, con 26.7 %. Más allá de las diferencias entre gobiernos y contextos nacionales, el estudio invita a formular una pregunta mucho más importante que un simple ranking: ¿por qué algunos gobiernos conservan mayores niveles de confianza mientras otros experimentan un desgaste acelerado?

Para el Centro de Estudios del Poder, las encuestas no deben interpretarse únicamente como una medición de popularidad. Constituyen un indicador del estado de la relación entre los ciudadanos y quienes ejercen el poder. Cuando esa confianza comienza a disminuir, también pueden debilitarse la capacidad para construir consensos, impulsar reformas, mantener la gobernabilidad y responder a las expectativas de la población.

Este comportamiento, que parece repetirse en distintos países de la región, lleva al Centro a proponer un concepto de análisis: el síndrome del agotamiento ciudadano. Se trata del proceso mediante el cual una parte importante de la población reduce progresivamente su confianza y sus expectativas respecto de un gobierno antes de concluir el mandato para el cual fue elegido. En otras palabras, la esperanza expresada en las urnas comienza a transformarse en desencanto mucho antes de la siguiente elección.  Paradójicamente, los dos últimos de los 18 gobernantes que ocupan los dos últimos lugares,  tienen algo en común, sus gobiernos son de centroizquierda,  la pregunta es: Los ciudadanos se han agotado de esa forma de gobernar?. Porque recientemente ocurrió un cambio de tendencia en Peru y Colombia

Cuando gobernar se comunica como si todavía fuera campaña

Uno de los factores que puede contribuir a este desgaste se encuentra en la comunicación gubernamental. Como expuso recientemente el Centro de Estudios del Poder en su estudio sobre la comunicación entre gobiernos y ciudadanos, muchos gobiernos latinoamericanos parecen no diferenciar la lógica de una campaña electoral de la lógica del ejercicio del poder.

Durante una campaña el objetivo principal consiste en convencer a los ciudadanos para obtener su voto. En cambio, una vez asumido el gobierno, la prioridad cambia: la población espera información clara, resultados verificables, explicaciones sobre las decisiones públicas, transparencia y capacidad para escuchar.

Sin embargo, en numerosos casos la comunicación institucional continúa utilizando estrategias propias de la competencia electoral. Se privilegia la confrontación política, la justificación permanente o la narrativa de campaña, mientras disminuye la información útil para comprender cómo avanza la gestión pública.

No siempre se trata de una decisión deliberada. En algunos gobiernos puede obedecer a la falta de equipos especializados en comunicación gubernamental o a la ausencia de una estrategia que comprenda que gobernar exige una relación distinta con la ciudadanía. Pero el efecto suele ser similar: cuando las expectativas crecen más rápido que los resultados, la confianza comienza a deteriorarse.

Como sostiene el Centro de Estudios del Poder:

«Los gobiernos no solo administran recursos públicos. También administran expectativas.»

La gran paradoja latinoamericana

Este debate adquiere una dimensión aún mayor cuando se observa el enorme potencial de América Latina.  La región concentra algunas de las mayores reservas de petróleo, litio, cobre, oro y plata del planeta. Posee abundantes recursos hídricos para generar energía limpia, extensas tierras agrícolas, una biodiversidad excepcional y una población trabajadora que produce alimentos, bienes y servicios para millones de personas.

A pesar de ello, amplios sectores continúan enfrentando pobreza, desigualdad, inseguridad, corrupción, migración y limitadas oportunidades de desarrollo.

La pregunta resulta inevitable:

¿Cómo puede una región con semejante riqueza natural y humana mantener niveles tan elevados de pobreza, violencia y migración?

Responder esa pregunta exige mirar más allá de los ciclos electorales y analizar la calidad de las instituciones, la gobernanza, la continuidad de las políticas públicas y la capacidad de transformar los recursos disponibles en bienestar para la población.

¿Es momento de debatir nuevas herramientas democráticas?

Las encuestas muestran la percepción ciudadana, pero no producen cambios institucionales.

Por ello, el Centro de Estudios del Poder considera legítimo abrir una discusión sobre los mecanismos mediante los cuales las democracias pueden fortalecer la rendición de cuentas durante el ejercicio del poder.

Lea También:https://diestralarevista.com/la-campana-termina-el-gobierno-comienza/

En distintas democracias existen procesos que permiten evaluar la evolución del respaldo ciudadano antes de concluir un mandato. Analizar esas experiencias no significa proponer su adopción automática en América Latina. Significa estudiar si algunas de esas herramientas podrían contribuir a fortalecer la gobernanza, mejorar la relación entre ciudadanos e instituciones y generar incentivos para un mayor cumplimiento de los compromisos asumidos durante la campaña.

Más que defender una reforma específica, el propósito consiste en formular preguntas que ayuden a comprender cómo pueden evolucionar las democracias latinoamericanas.

Preguntas para el debate

El Centro de Estudios del Poder propone abrir la discusión alrededor de algunas interrogantes:

  • ¿Por qué la confianza ciudadana suele deteriorarse a medio período de un mandato presidencial?
  • ¿Qué factores explican el síndrome del agotamiento ciudadano?
  • ¿Cómo fortalecer la rendición de cuentas durante el ejercicio del poder?
  • ¿Qué mecanismos democráticos podrían contribuir a mejorar la gobernanza sin afectar la estabilidad institucional?
  • ¿Cómo transformar la riqueza natural y humana de América Latina en mayor bienestar para sus ciudadanos?
  • ¿Qué papel debe desempeñar la comunicación gubernamental para fortalecer la confianza entre Estado y sociedad?

Conclusión

La democracia no termina cuando se cierran las urnas.

Ese día comienza la responsabilidad de gobernar.

También comienza la responsabilidad de escuchar.

El estudio elaborado por CB Global Data ofrece una fotografía de la percepción ciudadana en un momento determinado. El desafío del Centro de Estudios del Poder consiste en ir más allá de esa fotografía para comprender las causas que fortalecen o debilitan la relación entre los gobiernos y la sociedad.

Porque el futuro de América Latina dependerá no solo de elegir buenos gobernantes, sino también de construir instituciones capaces de mantener la confianza ciudadana durante todo el ejercicio del poder.

Metodología

Fuente de los datos: Ranking de Presidentes de América Latina elaborado por CB Global Data.

Análisis, interpretación y desarrollo metodológico: Centro de Estudios del Poder.

El poder deja señales.

Nosotros las estudiamos.

CENTRO DE ESTUDIOS DEL PODER

Identificamos.

Analizamos.

Medimos.

Comprendemos el poder.

Conocimiento para fortalecer la gobernanza democrática.

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